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El hilo dental, tu aliado perfecto para una boca sana

Es indudable que el cepillado dental, al menos tres veces al día, es un ejercicio esencial para que nuestra salud bucodental esté bien, pero, ¿es suficiente? La respuesta es no. Como todo, siempre se puede mejorar y en este caso no es menos. Combinar el cepillado dental con el uso de hilo dental puede mejorar, en gran medida, la limpieza de nuestra boca.

Utilizar el hilo dental ayuda a eliminar la placa bacteriana que se forma entre los dientes. El cepillo no es suficiente, pues sólo alcanza la cara vestibular del diente, el paladar y la lengua. Por ello es fundamental aplicar el hilo dental después del cepillado, para completar el proceso de limpieza. Además, el hilo dental es un utensilio muy eficaz para evitar el mal aliento.

Bien es cierto que muchas personas no lo utilizan porque lo consideran molesto o doloroso, con su uso habitual las molestias disminuyen y la boca se acostumbra.

¿Cómo utilizar el hilo dental?

En primer lugar, cortar entre 40 cm y 50 cm de hilo dental. Enrolla cada extremo en un dedo índice mientras sostienes el hilo dental con los dedos pulgares e índices de manera que quede tirante. Una vez lo tengamos bien colocado, hay que deslizarlo de manera vertical entre los dientes.

Curva el hilo en la base de cada diente, formando una “C”, y procurando no apretar las encías para no dañar el tejido gingival. Por último, hay que cambiar el sector de hilo usado en cada diente para lograr una mayor higiene.

¿Aún tienes dudas? Visita a tu dentista de confianza y te informará de todo lo relacionado con el hilo dental.

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